El perdón

El perdó

El saber perdonar a los demás es una desahogo de carga emocional y psicológica negativa considerable, y es abrir una puerta al cielo interno, el gris se vuelve azul, un azul que nos alimenta el cuerpo al igual que al alma de positividad. Si, el perdonar es un acto de fe con uno mismo, es amarse, y darse una oportunidad, emprendiendo el camino hacia el crecimiento personal. A no volver a ser frágil... ¡Sin miedos! La única debilidad es la de no dar flexibilidad. Para perdonar, empieza por ti, porque serás más feliz, ya que obtendrás un bienestar personal, y serás mucho más accesible, por tu serenidad, agradando a los demás por tu paz interior.

Es evidente que nadie desea sufrir, pero somos seres emocionales, seres que podemos amar, realizando las cosas más bellas en este planeta, pero contrariamente, también somos capaces de dañar y herir, queriendo o sin querer, y arrepentirnos por lo que se dijo o no se dijo, o lo que se hizo o no se hizo. 

¿Porque al herir al otro nos cuesta tanto pedir perdón? El orgullo, nuestro egocentrismo, no nos permite hacerlo, de hecho puede que nunca lo pidamos, pero si no somos capaces de hacerlo, podemos escribir una carta pidiendo perdón sin llegar a mandarla, de esta forma podemos aliviarnos del sentido de culpa. Puedes meditar, pronunciando el mantra de la compasión "OM MANI PADME HUM" o buscar otras fórmulas positivas, para limpiar esa culpa interna, ese vacío que ahora es más "lleno" que antes. Y el que está alimentado por el rencor, la venganza, la ira, por una sobrecarga negativa, puede que este perdón le llegue tarde, o sea insuficiente. Pero en definitiva el pedir perdón siempre es una buena acción, de disculparse por algo que uno ha hecho, y muchas veces a sido sin querer, pero que el otro le ha dolido profundamente.

Nuestro EGO puede más que nuestro DESEO... Pues NO, es nuestro DESEO que puede más que nuestro EGO, tenemos que pensar diferente, y dar una visión, con una objetividad positiva. Te invito que lo hagas, acércate a la persona y pídele perdón, mírale a los ojos y hazlo con el corazón, solo de esta forma te podrá perdonar, si no estás preparado haz unos ejercicios de la risa en tu casa, unos ejercicios que te animen, que te pongan una sonrisa entre labios, algo que haga que nos demos cuenta de que necesitamos de los otros. El ejercicio es tan fácil como acercarse al espejo y empezar hacer muecas, reírnos de nosotros mismos, creando la risa ensayada o voluntaria, lentamente conectaremos con la risa espontánea y genuina. Activaremos las Endorfinas, neurotransmisores, que popularmente llamamos mensajeros de la felicidad, que se activan con solo una sonrisa, y nos hace sentir bien, en un estado placentero, es entonces que podemos ver las cosas distintas, puede que nos acerquemos a hablar con la persona, o puede que no, también puede que aceptemos la situación tal y como está en la distancia, en todo caso será una nueva perspectiva, desde la aceptación. En la aceptación también está el perdón.  

El reir, el jugar, el saltar, el volver a ser niños, va muy bien para ver las cosas desde otra lente, mucho más nítida. Practicar la empatía en nuestra vida diaria, intentar no llegar a conclusiones precipitadas, si alguien hace algo que no nos gusta, o viceversa.

¿De que nos sirve estar alimentando el rencor, la ira, y un gran etcétera?... Solo hacemos que tirar pimienta en el asado, anulando el verdadero sabor, abriendo más heridas. ¡No! El mecanizar un plan de venganza, el colgar una cruz a la otra persona, todo esto hará que no avancemos, y nos vayamos encerrando en nosotros mismos, hasta el punto de que nos entristezcamos, hasta el punto de entrar en una posible depresión. Por tanto... PERDONATE A TI MISMO.

SI PIENSAS NO RIES, SI RIES NO PIENSAS... ESTA ES LA VERDADERA MEDITACIÓN DE LA RISA... DEL PERDÓN... DE LA FELICIDAD.

 

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